jueves, 19 de junio de 2025

Carta que nunca enviaré

 

Dicen que los ojos son el reflejo del alma,
pero tú nunca viste la mía.
No supiste notar
que estaba rota,
que gritaba en silencio
cada vez que me mirabas sin mirar.

Dicen que los ojos no mienten…
Tal vez por eso
nunca fuiste capaz de amarme,
porque mis ojos hablaban de miedo,
de huellas,
de cicatrices que tú ignoraste.

Dicen que los ojos ven más allá,
pero los tuyos
solo se fijaron en mis grietas.
Te detuviste en mis quebraduras,
en lo que no sabías cómo remendar,
y huiste.

Te supliqué —aunque no con palabras—
que me vieras,
de verdad,
más allá del dolor.
Que me vieras viva,
aunque deshecha.
Pero sé que no podías.
Sé que no sabes cómo.

Y aún así, duele.

Porque yo solo quería
que alguien, alguna vez,
me mirara… sin miedo
y sin juicio.

lunes, 9 de junio de 2025

ERES COMO EL ROCK

Eres como el rock auténtica, intensa,
y sin miedo a romper el silencio.
Tu mente es una biblioteca de sueños,
rebeldes y pensamientos libres.

Las letras no solo te acompañan,
son tu escudo, tu espada y tu hogar.
Tienes el corazón con acorde de coraje y libertad,
vives como una canción que no le teme
al volumen alto ni a las emociones fuertes.

Eres como el rock, indestructible,
dejas huella allí donde la tormenta prueba al alma.
Pero tú las conviertes en himnos de lucha,
Eres de las personas que no solo escuchan,
sino que enseñan a resistir.

Tu existencia es un himno hermoso,
desafiando el olvido y la injusticia.
Eres tempestad y calma,
negro es tu color, tu fuerza, tu elegancia.

No sigues modas, tú creas caminos,
eres arte como alma rebelde.
Brillas sin pedir permiso,
eres una entre mil, indomable e inolvidable.

Eres capaz de volver todo un completo paraíso,
porque eres oscuridad con luz propia.
Eres como una estrella que brilla en el abismo,
tienes el alma de un dulce poema y la fuerza de mil tormentas.

Tu fortaleza y tu compañía han sido clave
En este tu día.

 






FELIZ DIA GUERRERA DEL ROCK

 

Hoy celebramos a una mente libre,
fuerte y luminosa,
alguien que ha hecho de la oscuridad
su inspiración,
y de la palabra, su refugio.

Un diez de junio, el mundo trajo
a una luchadora con alma poética,
un mes que marca el inicio de una historia
escrita con fuerza y profundidad.

Tus palabras quedan marcadas por siempre.
Y no necesito imágenes tuyas para saberlo:
puedo decir palabras con peso y verdad,
y en cada una de ellas se esconde mi admiración por ti.

Porque eres fuerte como una canción de rock,
profunda como un buen libro.
Tu esencia es un concierto entre letras y coraje.
Agradezco a la vida por haberte conocido
y por haberte hecho alguien especial en mi camino.

Gracias por resistir, por inspirar,
por nunca rendirte.
Eres prueba viviente de que
del caos puede surgir una flor de loto:
hermosa y firme, incluso entre tormentas.

Deseo que sigas escribiendo tu historia
con tinta valiente.
Que cada página sea tuya,
libre, cruda y brillante.
Porque el mundo es mejor con tu voz auténtica en él,
una voz que no necesita gritar para ser inolvidable.

Cada paso tuyo es una página que inspira,
y tu caminar deja huellas
donde otros encuentran fuerza.
Que no falten riffs de guitarra, letras poderosas y pastel,
porque incluso las almas intensas
merecen días de celebración salvaje.

Feliz vuelta al sol, guerrera poética del rock.
Sigue brillando en la oscuridad
como solo tú sabes hacerlo.

Te admiro por lo valiente que eres,
por lo auténtica y capaz que eres.
Y escribo este homenaje con letras de un rock poético.

Gracias por ser tú:
auténtica, valiente, eterna.
Te admiro por siempre,
y cada diez de junio recordaré tu existencia.


 

Naciste para romper esquemas

 

"Una carta poética para una mujer indomable"

 

Naciste para romper esquemas,
no para encajar en moldes.
Tu esencia no es para todos,
es para quien sabe leer entre líneas.

Un diez de junio nació tu existencia,
con el poder de una guitarra distorsionada
y el alma profunda de una balada.
No estás hecha para ser suave,
eres puro rock: ruda, libre y sin miedo al ruido.

Eres un solo de guitarra en medio del caos,
y el ruido del mundo, contigo,
suena mejor, más real, más fuerte.
Hay más verdad en tu silencio
que en mil discursos vacíos.

Eres una dulce compañía
que no necesita presencia para sentirse.
Tu letra tiene cicatrices, pero también gloria,
porque cada paso tuyo
marca el ritmo firme de esta canción llamada vida.

Eres como el rock que no solo se escucha: se vive.
Tu energía vibra a libertad purificada,
tu voz es más fuerte que cualquier amplificador.

Cuando el mundo intentó apagarte,
aprendiste a encenderte sola,
a avanzar sin apoyo,
sostenida solo por la fe en ti misma.

Eres una canción que duele,
pero no se olvida con el tiempo.
Una mujer hecha de letras, coraje e inteligencia.
Tu existencia es como el buen rock:
perdura, resiste, nunca se rinde.

Por eso hoy, quiero celebrar tu cumpleaños
como solo tú mereces.
Para mí, eres belleza viva,
una persona que no necesita de nadie
más que de sí misma para brillar.

Admiro tu coraje,
porque te hace única.
En un mundo que pide máscaras,
tú llegaste a existir para ser verdad.
Y por eso, un diez de junio,
la vida decidió que tú tenías que nacer.


 

jueves, 29 de mayo de 2025

No me digas

 


No me digas que me victimizo.
Mira… solamente mira mis ojos,
y verás mi suplicio.

No me mientas.
No digas que soy la víctima,
cuando tú, en el fondo,
no lo crees así.

No me pidas que me calme,
que baje dos rayas,
porque no entiendes
el dolor que cargo en el alma.

No me pidas que me tranquilice,
cuando tú fuiste el primero
en empujarme hacia las ruinas.
No puedes negarlo…
sabías mi historia.

No me pidas que me calle ya,
porque cuando te hablé,
te reíste de mí.

No me digas que no soy la víctima,
cuando tú conocías cada parte de mi historia.

No me digas,
no me digas que deje de hablar.
Porque aunque quieras callarme,
yo seguiré gritando…
hasta el más allá.

Y no me pidas que vaya hasta allá
solo para probarte que digo la verdad.

No me ruegues.
Ya no te creo.
Porque cuando supliqué tu creencia…
tú me diste la espalda.

No me pidas.
No me mires.
No me supliques.
Porque yo… ya dejé de mirarte.

No me digas que ahora me crees,
cuando al contarse la historia…
te hiciste a un lado.

No me digas, por favor,
que lo olvide ya.

Estoy harta de todos los demás.

No me digas que me calme,
porque en el suplicio más hondo…
nadie, absolutamente nadie,
me acompañó.


 

martes, 27 de mayo de 2025

Un dolar tarde

 

Hoy vi a una señora bajar del bus
con la prisa en la mirada y el dólar en la mano.
No alcanzó a pagar.
No porque no quisiera,
no porque se hiciera la distraída.

Solo bajó…
Y cuando ya estaba en la calle,
con el billete listo,
ya era tarde,
porque el bus había partido.

Se sintió culpable.
Culpable por un dólar.
Por un gesto que nadie vio con atención,
pero que a ella le pesó como si fuera un crimen,
uno que condenó a un pobre vendedor.

Y me dolió.
Porque no era solo el dinero,
era su vergüenza,
su tristeza silenciosa,
su forma de pedir perdón al viento.

Aunque no era su intención,
lo percibió como el peor crimen,
y se condenó a sí misma…
sin querer.


 

jueves, 15 de mayo de 2025

NO ERA NORMAL

 

Me tocaban.
Y yo pensaba
que así era normal.
Porque era mayor,
porque él era menor,
porque no entendía,
porque nadie me dijo
que eso también era violencia.

Normalicé.
Sus manos,
sus miradas,
sus silencios rotos.
Y el mío.

Pensé que estaba mal sentir asco.
Pensé que debía aguantar.
Que ser tocada sin querer
era parte de crecer.

Y un día me dolió tanto
el cuerpo,
la culpa,
el silencio,
que quise lastimarme
para ver si dolía distinto.

Porque no sabía cómo gritar.
Porque nadie me escuchaba
cuando callaba.

Hoy sé
que no era normal.
Que no era culpable.
Que no fue mi culpa.

Y te hablo a vos.
Que sentís el mismo nudo,
que pensás que exagerás,
que te acostumbraste a sufrir en voz baja.

No.
No era normal.
No es normal.
No tiene que seguir siéndolo.

Tu cuerpo es tuyo.
Tu historia importa.
Y tu voz merece romper
todo lo que otros
te hicieron callar.

No calles más.
Porque normalizar
no es una solución,
solo una opción.

 Normalización de la violencia de género cómo obstáculo metodológico para su  comprensión

La voz que no pudieron callar

 En la soledad de mi cama me pregunto: ¿por qué los estereotipos?, ¿por qué intentaron cambiarme? Las preguntas llegan en silencio, pero las...