La tranquilidad llega
Cuando más perdida me encuentro,
un susurro entre el caos,
un respiro inesperado.
¿Quién iba a creer
que tras la tormenta
podría nacer el perdón,
resonando en el eco
de lo que un día hirió?
Me hago promesas:
no para revivir lo malo,
sino para dejarlo atrás,
enterrado en la sombra
de un corazón dañado.
Porque recordarlo
sería un boomerang
cortando el aire
con su filo de recuerdos
que no quiero volver a vivir.
Así que ignoro mis sentimientos,
cierro mi corazón
con los secretos
que alguna vez me rompieron.
Será solo un vestigio,
un eco lejano
del peor año de mi vida,
y el final de mis recuerdos.
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