Dicen que los recuerdos se deben dejar atrás,
pero ¿cómo hacerlo cuando forman parte de tu vida?
Nadie sabe el sufrimiento que conlleva olvidarlos,
ni lo difícil que es vivir con ellos día tras día.
Es tan fácil decir “supéralo”,
pero tan difícil ponerse en los zapatos de quien carga el dolor.
Aunque haya perdonado,
no significa que lo haya olvidado.
La sociedad insiste en que sanar es rápido,
que el tiempo lo cura todo,
pero eso solo lo dice quien mira desde lejos.
Para el espectador, todo parece sencillo.
Para quien lo vive, es una batalla diaria.
Sé que me tomará tiempo,
y sé que lo olvidaré algún día,
pero por favor,
no me fuerces a olvidar antes de estar lista.

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