Eres la penicilina de mis pensamientos,
la espina dulce en todos mis sentimientos.
Cuando no estás en el mapa de mi vida,
todo se vuelve una lenta y tibia herida.
Cada minuto, cada instante sin ti,
es un abismo donde el tiempo deja de latir,
esperando el regreso de su amada,
una entrada eterna… aunque demorada.
Es una dulce y cruel melancolía,
un suspiro que sangra cada día.
Aunque el mundo insista en separarnos,
el hilo del alma no puede quebrarnos.
Porque cuando dos almas se han encontrado,
ni el destino ni el tiempo las ha derrotado.

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