A veces quieren preguntar
qué es lo que pasa dentro de mí,
pero no saben expresar
ni imaginar lo que hay aquí.
—¿Qué te sucede? —oigo al pasar,
pero no puedo contestar.
Siento un nudo en el interior,
una mezcla de miedo y dolor.
Quisiera hablar, soltar la voz,
pero me asusta el qué dirán.
Temo que piensen algo atroz
y que no quieran escuchar.
Tal vez un día pueda hallar
palabras que me hagan sanar,
y el peso que hoy me aprisionó
se vuelva viento y se marchó.
Poder mostrarme sin temor,
ser yo sin culpa ni disfraz,
sin esconderme del dolor
ni del rechazo que aún verás.
Pero ese día no llegó,
así que finjo otra vez más.
Digo "estoy bien", aunque no estoy,
y la verdad queda detrás.
Porque es más fácil sonreír
que confesar lo que hay en mí.
Más fácil es disimular
que el alma rota mostrar.

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