viernes, 12 de enero de 2024

DESPEDIDA



Hay despedidas que rompen
el alma en mil pedazos.
Nunca deseé ser yo quien
ocasionara esa destrucción.

Tal vez nunca quise hacerte daño,
pero sin quererlo, me di cuenta
de que ya lo hice.
Te lastimé tanto,
que mi alma se partió
al ver tu tristeza correr sin piedad.

Quise volver, pero no pude,
porque tu silencio me demostró
que no valía la pena regresar.
Un día me dijiste que eras distinto,
pero mis demonios internos
me hicieron creer lo contrario,
que te alejarías,
como todos los demás.

El miedo me carcomió,
y decidí ser yo quien debía irse,
para dejarte ser feliz.
Tal vez no soy perfecta,
pero sabía que, al tocarte,
te dañaría.

Siempre recordaré el 4 de enero
como el día en que te hice
el favor más grande de tu vida,
aunque para mí
fue un desastre
del que aprendí a vivir
sin tu amistad.





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