Los recuerdos regresan,
como ráfagas perdidas en el viento.
Quiero alejarlos, pero no escuchan;
insisten en quedarse,
despiertan lo que intento enterrar.
No hay descanso en esta noche,
los demonios tocan a mi puerta.
No quiero abrirles,
pero no sé cómo cerrarla.
Intenté olvidar aquella noche,
el instante en que todo cambió,
pero el pasado susurra fuerte,
y yo… no sé cómo escapar.
Tal vez fue mi culpa,
por dejar que llegara tan lejos.
¿Cómo detenerse
cuando ya se ha perdido el control?
Dicen que tras la tormenta,
el sol vuelve a brillar.
Pero, ¿por qué mis cielos
siguen cubiertos de sombras?
¿Por qué la oscuridad
se aferra a mí
como si fuera su único refugio?
Solo deseo que esto acabe,
que el silencio regrese,
y que el viento deje de traer
lo que mi alma ya no puede sostener.

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