Su presencia fue un deseo que no pedí,
pero ahora es un tesoro que no quiero dejar ir.
Puede sucederle mil cosas, puede que todos estén en contra,
pero yo siempre estaré junto a usted.
A pesar de que ya nunca más la podré observar,
usted es la pieza que nunca creí necesitar.
Pero ahora me siento feliz por haberla podido encontrar,
a una persona que llena mi vida de amor y paz.
Usted siempre ha sido la mujer que más admiro,
llevamos el mismo nombre y un destino parecido.
La admiro por siempre, porque es la persona que más allá
de ser una docente, la considero una verdadera amiga.
La admiro por su fuerza y por su valor,
pero más admiro su corazón.
Usted es un ejemplo de vida, un faro en la oscuridad,
una persona que ilumina mi camino y me hace sentir vivo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario