Sálvame a mí; es más difícil que salvar mi ser.
¿Cómo huir de uno mismo,
si es como la sombra que te persigue sin dejarte ir?
El lápiz que escribe mi destino
es también el borrador que borra mi vida.
Pensar que mis destrozos fueron ocasionados
por alguien tan débil como yo.
Creer que estos rotos no se podrán pegar tan fácilmente.
Porque mi alma me abandonó,
dejándome sola con mis pensamientos,
volviéndome loca en este manicomio de mi ser.
Salvación es una palabra inexistente dentro de mí.
Estoy cansada de luchar contra mis demonios,
esos que no me dejan saltar al barco
que podría rescatarme.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario