Utilizo una venda
para esconder la realidad
que me domina
y me deja destrozada.
Tal vez no debí escuchar,
pero ¿qué cambiaría eso?
Si de igual manera
no cambiaría la realidad.
Saber que soy una
decepción
me bastó para entender
mi destino,
el cual se encontraba en la
oscuridad.
Donde mis miedos y temores
me esperaban con los brazos abiertos,
los cuales recibí con gran satisfacción.
Miré mis fracasos,
que ahora eran una tormenta
en mis ojos,
aunque el brillo que ellos reflejaban
me mostraba
el arte que escondía la oscuridad.

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